Chandra, el observatorio dedicado a la exploracíón de los rayos X del Universo ha vuelto a sorprender a los astrónomos. Según parece acaba de descubrir en el lugar dejado por una estrella que explosionó en supernova, que este lugar vacío del Universo sigue concentrando gran cantidad de energía. Lo que lleva pensar a los astrónomos en la existencia de un agujero negro que se estaría alimentando hace tan sólo 30 años.
El lugar donde se aloja está al borde la galaxia M100 y es una vieja conocida de los expertos desde que en 1979 un aficionado descubriera el estallido de una estrella que los científicos llamaron SN1917C y que ahora según parece ha dado lugar al mayor asesino que existe en el cosmos.
Los agujeros negros no paran de alimentarse: sistemas planetarios, galaxias, cometas, asteroides... nada escapa a su ferocidad. Se forman por la explosión de una estrella cuando ha dejado de quemar su combustible. En ese momento la masa ya inerte de la estrella se concentra en un volumen muy muy pequeño (como si la masa de la tierra se concentrara en la media cabeza de alfiler). Lo que hace que tenga un poder gravitatorio devastador que ni la luz puede salir del agujero, de ahí su nombre.
Los agujeros negros están siendo muy estudiados aunque sólo dan la cara cuando se alimentan, es decir cuando fagocitan estrellas y planetas y el rastro agónico de éstos forman una estela que si puede ser detectada a través de los telescopios. Si no se alimentan los agujeros negros pasan desapercibidos agazapados en la oscuridad del Universo.
Éste descubrimiento supone un hito en la historia de la astronomía, ya que debido a su poco tiempo de existencia es la primera vez que podemos asistir al nacimiento de un agujero negro.
Mostrando entradas con la etiqueta astronomía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta astronomía. Mostrar todas las entradas
lunes, 15 de noviembre de 2010
domingo, 14 de noviembre de 2010
Fermi descubre dos grandes burbujas de rayos gamma en nuestra galaxia.
El telescopio espacial Fermi ha desvelado una gran sorpresa para los científicos pues, ha descubierto la existencia de dos grandes burbujas de rayos gamma (radiación energética poderosísima relacionada por ejemplo con la energía nuclear) en la Vía Láctea. Según la Nasa, las formaciones tienen una extensión de unos 25000 años luz a ambos lados del centro de nuestra galaxia. Además según estimaciones podría tener millones de años de existencia.
Las hipótesis para tal acontecimiento no se han hecho esperar. Las dos más aceptadas después de que se publicara el artículo en “Astrophysical Journal” es que o bien se trata de un residuo de energía de la formación de estrellas o una inyección energética de un agujero negro.
La primera se explica fácilmente ya que durante la formación de estrellas hay que vencer una serie de aglomeraciones energéticas que obligan a liberar grandes cantidades al universo. El proceso de formación de la estrellas aunque tiene gran parte de teórico ha sido muy estudiado desde el punto de vista matemático y en la actualidad se puede comprender de una manera bastante aproximada.
La segunda hipótesis sin embargo, es más farragosa desde el punto de vista físico. Ésta dice que esa gran cantidad de energía habría sido liberada por el superagujero negro que hay en el centro de la Vía Láctea. Ya se sabía que estas formaciones perturban su entorno de manera contundente por la gran atracción gravitatoria que ejercen sobre todo lo que le rodea, que les lleva a tragarse literalmente estrellas, cometas, asteroides o cualquier formación que se atreva a entrar en su órbita. Pero no se sabía que podía dejar un rastro de energía en forma de burbujas electromagnéticas.
Los expertos de todo el mundo se mantienen muy atentos a las novedades que pueden surgir en los próximos días y que abren una puerta más de exploración para la astrofísica.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)